Tiempo libre en Puerto de la Cruz – una velada diferente

Cuando el cine, el bar y el sofá ya no bastan

En algún momento uno se sabe de memoria las noches en Puerto de la Cruz. El mismo local, la misma serie, el mismo grupo de siempre. No está mal, pero tampoco es aquello que uno espera con ganas todo el día. Si le suena, está en el lugar adecuado. Porque en Puerto de la Cruz hay una velada que se siente distinta.

Una velada en la que la rutina se queda fuera

Imagine un círculo de hombres que se reúnen con regularidad, no para hablar de quién conduce qué coche, sino para reír juntos, escuchar y, por unas horas, dejar a un lado la seriedad de la vida. Ningún móvil sobre la mesa, ninguna prisa de agenda, ninguna competencia. En su lugar: un poema, una canción, una ocurrencia ingeniosa, una buena conversación.

Aquí no cuenta la profesión ni el saldo de la cuenta. Un artesano se sienta junto a un médico, un maestro junto a un empresario, y al cabo de una hora ya nadie recuerda quién hace qué "en la vida real". Es justo eso lo que hace estas veladas tan agradablemente diferentes.

Por qué sienta bien, sobre todo hoy

Buena parte de nuestro tiempo libre se ha vuelto silencioso, solitario y frente a una pantalla. Consumimos en lugar de participar. En cambio, una velada en compañía de verdad —con personas que le escuchan y a las que vuelve a ver— casi se ha convertido en un lujo. Es la clase de ocio que, al final del día, no le deja cansado, sino más rico.

Y lo mejor: no hay que saber hacer nada ni traer nada. Quien quiera, aporta algo; quien prefiera escuchar, escucha. Ambas cosas son bienvenidas.

Qué le espera en una velada así

Uno llega, es recibido cordialmente y no tiene que ocuparse de nada. La velada tiene un hilo conductor relajado: a veces alguien recita un poema, a veces suena música, a veces se ríe de buena gana con una buena ocurrencia. Entremedias queda mucho espacio para conversar, esa clase de conversación que al día siguiente aún ronda la cabeza. Nadie presiona, nadie examina, nadie quiere venderle nada.

Como invitado está invitado simplemente a estar ahí. Muchos lo describen después con la misma frase: "Hacía tiempo que no tenía una velada así." Y de eso se trata: de horas que se salen de lo habitual, en el mejor sentido.

🦉 ¿Y cómo se llama todo esto? Esta velada tiene un nombre: Schlaraffia, una asociación mundial de hombres que cultivan el humor, el arte y la amistad. En Puerto de la Cruz existe un círculo propio que se reúne con regularidad.

¿Con curiosidad por una velada así?

Venga como invitado: gratis, sin compromiso y sin complicaciones.