🦉 ¿Está pensando en venir alguna vez? Aquí encontrará las preguntas que más nos hacen. Si la suya no está, escríbanos sin más: le responderemos con mucho gusto en persona.
¿Cuesta algo una visita como invitado?
No. Las primeras visitas como invitado son gratuitas y sin ningún compromiso. Usted observa, vive un par de veladas y después decide con toda tranquilidad si Schlaraffia es para usted.
¿Tengo que hacerme socio si he estado una vez?
No. Una visita como invitado no le obliga a nada. Puede venir una vez, venir varias veces o dejarlo ahí, como usted prefiera.
¿Pueden participar las mujeres?
Schlaraffia es una asociación de hombres; los miembros son hombres. Sin embargo, a las veladas especiales y festivas se invita cordialmente a parejas e invitados. Pregúntenos qué fechas se prestan para ello.
¿Qué me pongo como invitado?
Basta con una ropa de calle cuidada; una chaqueta se agradece, pero no es obligatoria. Como invitado no tiene que ocuparse de nada más; le decimos de antemano qué le espera.
¿Cómo transcurre una velada así?
Los miembros se reúnen para una velada distendida con una secuencia fija y lúdica: bienvenida, breves intervenciones, música, humor y un cierre en común. Todo se toma con un guiño; en el centro están la amistad, el arte y el humor.
¿Tengo que actuar yo mismo?
Como invitado, no. Puede simplemente mirar y disfrutar. Quien más adelante encuentre placer en aportar algo —un poema, una canción, un breve discurso— queda cordialmente invitado a hacerlo, pero nadie está obligado.
¿En qué idioma se desarrolla?
En alemán. Desde la fundación en 1859, el alemán es el vínculo que une a todos los Schlaraffen del mundo, sea cual sea la nacionalidad de los miembros.
¿Para quién es Schlaraffia y para quién no?
Para hombres que valoran el humor, buscan conversaciones auténticas y disfrutan del arte, con independencia de su profesión, edad u origen. Es menos indicada para quienes buscan sobre todo hacer contactos de negocios o debate político: ambas cosas se quedan deliberadamente fuera.
¿Cómo me hago socio?
Sin prisa alguna: venga unas cuantas veces como invitado y conózcanos. Si ambas partes lo desean, el ingreso se produce paso a paso. Schlaraffia es difícil de explicar: hay que vivirla.
¿Le entró la curiosidad?
Las primeras visitas son gratuitas y sin compromiso.